NO A LA GUERRA

 Ayer despertamos con el sonido de las bombas y el mundo resultó ser un poco más triste de lo que nos parecía. De nuevo, mentes enfermas apostadas detrás de escritorios de madera noble decidían el curso de los acontecimientos con razones geopolíticas fabricadas a medida. Ellos lanzan el ataque, nosotros recibimos la metralla.



¿Cómo se puede dejar el volante de un deportivo en manos de un kamikaze? ¿Cómo no se ha aprendido de los errores históricos? ¿Cómo volvemos siempre al mismo tablero de ajedrez donde unos mueven las piezas y otros recogen los muertos? En clase nos estamos haciendo muchas preguntas, porque nos importa lo que pase, sea a miles de kilómetros en desiertos lejanos o, como en este caso, a las puertas de Europa. Y es precisamente la educación la herramienta más eficaz contra el odio, el fanatismo y esta perversión del ejercicio político. Nosotros sabemos que no hay razones que justifiquen la aniquilación, que la guerra sólo es el negocio de unos pocos, la expresión de la ignorancia y la ambición desmedida, el empoderamiento de la necedad. Por eso, tenemos el deber moral de alzar la voz, de no quedarnos apoltronados mirando la pantalla y pensando que "eso no va con nosotros". Desde este pequeño rincón de La Mancha, decimos NO A LA GUERRA y exigimos que, en nombre de la humanidad, cesen las bombas y retumben los latidos de los corazones. 

Biblioteca IES. La Hontanilla


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