Como todos sabéis, la última película de Fernando León de Aranoa, se alzó con 6 Goya este pasado sábado en la gala del cine español celebrada en Valencia. Si bien llegó a estar nominada hasta en 20 categorías, se hizo con los reconocimientos más importantes, Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Protagonista, Mejor Guión Original, Mejor Montaje y Mejor Música Original. Dicho esto, y dado que también fue el título que ocupó la cartelera de Tarancón este fin de semana, dedicamos la entrada de hoy en el blog LaHontanillaToday a El buen patrón.

Lo primero que hay que decir de esta película es que Bardem borda con hilo muy fino su papel. Ojo, no es una buena actuación, es una clase magistral. Posiblemente, la mejor interpretación de su vida, y ya lleva un gran bagaje a sus espaldas, antes en España y desde hace varios años en Hollywood. Impresionante en la piel de Julio Blanco, el propietario de una fábrica de balanzas industriales que está pendiente de recibir el premio a la excelencia empresarial cuando algo empieza a torcerse. Hasta ahí puede que no os suene a nada nuevo, que incluso lleguemos a pensar que todo se va a quedar, bien en una comedia simplona aderezada de simpáticos gags a la española, bien en un panfleto político de ese sector artístico español escorado a la izquierda.
Reírse, uno se ríe, pero a veces de pura vergüenza ajena, porque el retrato es preciso, y en la foto salimos todos, los que manejan y nosotros. Por lo tanto hay drama, comedia, sátira, están todos los ingredientes que señalábamos arriba, pero combinados de manera magistral. Un casting maravilloso de actores y actrices en estado de gracia gravitando alrededor del que para mí ya es uno de los mejores a nivel mundial. Ese "defecto" que se le suele achacar de histriónico o sobreactuado, aquí pierde todo su sentido, si es que lo tenía. Bardem es el patrón, el patrón de todos los patrones.
Luego está el guión, la matriz de la película, un puzle aparentemente sencillo, pero en el que todo encaja a la perfección, con varios frentes abiertos y una medida precisa de los tiempos, de la cadencia de la trama. Lo que empieza siendo un lunes cualquiera dentro de una empresa con cierta solera, se torna un juego perverso cada vez más cruel y cínico. Si, en su día, Fernando León nos deslumbró a todos con Los lunes al sol y Barrio, ahora vuelve su letra más atinada y su mirada más ácida. No dudéis ni un segundo sentaros en una butaca del cine o en el sofá de vuestra casa a disfrutar de esta cinta. Para un servidor, incluso sería una gran fuente de aprendizaje para los alumnos en clase. Una gozada.
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