Mucho habían hablado de esta sátira, en el telediario, los trailers, en columnas de periódicos, el caso es que estaba en boca de todos y eso me puso en alerta, seguramente todo marketing y banalidad, como suele ocurrir con los best seller o los taquillazos vacacionales. Pero no, mira por donde. Una vez vista tengo la sensación de que asistí a un buen trabajo, tan bien filmado como divertido.
Adam McKay, director de comedias del montón (Los amos de la noticia o Los otros dos), así como de trabajos más comprometidos como La gran apuesta o El vicio del poder, se desata aquí con un gran reparto y un collage de todas las miserias que luce la humanidad en estos tiempos pandémicos. Lo que empieza como una película de catástrofes, el descubrimiento de un cometa que se dirige inexorablemente hacia la Tierra, acaba siendo un retrato de la clase política, de los negacionistas, del periodismo, las redes sociales, el capitalismo...prácticamente todo lo que era ridiculizable pasa por el rodillo de su director. Y no lo hace de manera vulgar, ni sirviéndose del chiste fácil ni los típicos gags visuales. Hay estilo, buen guión y buenas interpretaciones (destacar a la siempre genial Streep; al hijo de esta en la película, su jefe de gabinete, Jonah Hill; a un esmerado Di Caprio y a su alumna de postgrado Jennifer Lawrence, la descubridora del astro destructor). Crítica del mundo virtual proclive a la estupidez y al mercantilismo de la vida privada; crítica del populismo más rancio y conservador de los Trump, Bolsonaro y compañía; crítica de la manipulación y el periodismo servil; crítica del negacionismo tanto en lo que respecta a pandemias como al cambio climático y otros hechos de los cuales se tienen evidencias científicas; crítica incluso de la forma que tienen de funcionar las grandes compañías, y cómo se relacionan con el poder político; en definitiva, crítica de todo lo que sustenta el actual orden de las cosas. Y funciona, vaya que si funciona. Casi dos horas y media de película que se pasan sin darse uno cuenta, porque es divertida, a pesar del deprimente camino que recorre, es gamberra, inteligente, mordaz y visualmente gozosa. El buen cine también es eso, diversión, pasatiempo y barrido de telarañas. Si pasan por Netflix estos días, disfruten de un título sobresaliente.
Me gustó mucho. Me recordó con su modalidad a Mars Attack, de Tim Burton.
ResponderEliminarCuriosa comparativa. En otro tono como dices, también encierra una ácida crítica a la política y otras esferas de poder. Gracias por tu comentario
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